Mi vida en esta ciudad está convulsa. Como yo, la clase obrera está en un movimiento en alza. La pobreza camina junto a ciudadanos de porte aparente de la alta burguesía. La diferencia entre unos y otros es evidente, pero no quiero desviar mi atención en la búsqueda de mi bisabuelo. No sé el tiempo que podré estar aquí, no depende de mí. Es una situación difícil de explicar y tampoco voy en busca de esa explicación. Sé los resultados de esta agitación obrera y cómo desembocó en el golpe militar y la dictadura.
Mi intuición de que me seguían, un gitano con gabardina y sombrero, en finales de septiembre no tiene mucho porvenir como espía. Seguiré mi camino. Hay una peluquería de señora. Me fijo en ella, una chica joven, guapa, morena, sonríe a mi paso, sabe que la miro. Ella sigue con su trabajo. Yo sigo hacia calle Álamos, en conversaciones aisladas de una casa señorial, con asistenta, cocinera, una familia de la alta burguesía malagueña. ¿Verdad, ficción? Qué sé yo. No estaba en este mundo, nací en el 52, estoy en el 32, veinte años tampoco son muchos, ¿no les parece? Igual, mi nacimiento estaba previsto para esa fecha, hubiera sido yo el padre de mi padre. La vida dio una vuelta de tuerca y nació mi padre. En fin, los guiones los escribe ella, es así de retorcida.
Mientras camino por estas calles llenas de historia y contrastes, no puedo evitar sentir una conexión profunda con los eventos que moldearon el destino de mi familia. Cada esquina, cada edificio parece susurrar secretos del pasado, y aunque mi búsqueda es personal, siento que también estoy desenterrando fragmentos de una memoria colectiva.
La Málaga de los años 30 no es solo un escenario para mi historia, sino un reflejo de las luchas y esperanzas de toda una generación, se , lo creen... todo un pensamiento políticamente correcto para el año 2024, pero en el Año 1932........La ciudadanía habla, discute , sin estar pendiente del estado emocional del ciudadano con quién discute, es, una maravilla, comentan las corridas dé toros, fútbol, partido socialista, partido comunista, dé derechas, ala liberal, conservador, periódico con articulos en favor otro en contra, no, hay cortapisas, libertad de expresión plena
Es cierto que al entrar al café Colón, ponía un letrero: “Prohibido la entrada a pedigüeños. Comunistas. Socialistas”. La derecha apretaba fuerte, tanto que si te descuidas, te dejaban más plano que un plato, los viejos tiempos, cuando la censura era tan sutil como un elefante en una cacharrería oh en el Congreso de los Diputados, sé, acuerdan.......sí, hombre..... Tejero y sus pandilleros.
Continuará.........