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Iglesia de la Merced
Iglesia de la Merced
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La Iglesia de la Merced de Málaga fue un importante templo católico ubicado en la Plaza de la Merced. Su historia se remonta a finales del siglo XV, cuando Alonso Fernández de Ribera donó una ermita a la Orden de la Merced.
Inicialmente, la iglesia fue construida en estilo mudéjar en 1507, pero debido al crecimiento de la población y al deterioro de la estructura, se decidió construir una nueva iglesia en estilo neoclásico en 17921. Esta nueva iglesia tenía una planta de cruz latina, una nave de gran tamaño y vidrieras coloridas.
Lamentablemente, la iglesia sufrió un incendio en 1931 y fue demolida en 1963. Hoy en día, en la Plaza de la Merced, se pueden encontrar placas conmemorativas que recuerdan la importancia histórica de este templo.
Aquí tienen una síntesis de mí becario IA , dé está Iglesia por las fotos tuvo que ser una iglesia impresionante con una historia detrás, pero no crean qué la demolición fue por el estado ruinoso, fue más humano, les recomiendo que lean el libro " SACRAMENTO" , dél escritor Antonio Soler nacido en Málaga, sí, quieren saber más dé está Iglesia " La Merced " léanlo, sorprende.
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Me dirijo hacia la calle La Victoria. Es difícil andar debido a la circulación de carros, coches y ciudadanos, y al murmullo de las conversaciones de las personas que nos rodean (Zulema sigue agarrada a mi brazo). Con el bastón me apoyo en los adoquines, lo cual resulta práctico para mi edad, aunque mi apariencia sea de 20 años menos. Agarro con fuerza la calavera de marfil. Según la mora, disculpen, Zulema, es guapa, una mujer que atrae las miradas de los hombres y mujeres, con ojos negros profundos. Se ha vestido elegante, con falda negra y camisa blanca con bordados en el pecho. No provoca en las mujeres vestidas de negro (luto), otras van vestidas con mono azul de trabajo, llevan gorrilla y pitillo en la mano.
—¿Qué te pasa? ¿Te has quedado pasmado? Vamos a tomarnos un vinito y unos callos.
—Zulema, estaba pensando en mis cosas —le doy vueltas a la cadena que es un rosario ortodoxo.
—Déjate de cadena, aquí hay una taberna de un conocido mío.
—Vamos, tengo ganas de comer algo, estamos en hora de almorzar.
—A la vuelta, Zulema.
—Qué hombre más rancio… Gracie, bambina.
—Qué gracioso eres, italiano faccioso.
—No te equivoques, morita.
—¿A qué te arreo otra ostia?
—Ni te atrevas, la violencia es la perdición de la razón, la convivencia, el diálogo, respetar la diversidad de opiniones, encontrar un punto en común.
—¿Qué estás diciendo tú? ¿De dónde vienes? Qué raro hablas… italiano raro.
—No, bambina, soy de Milán. Enseño filosofía. Sabes de lo que te hablo… no digas nada… sígueme.
Había visto salir a un niño de unos 5 años con la sirvienta del edificio situado en La Victoria 18. Acelero mi paso, Zulema también, la mano no me la suelta.
En la puerta de la casa está la chica vestida con uniforme negro, una cofia blanca, pelirroja, piel blanca.
—¿Qué desea usted, señor?
—Disculpe, señorita, quisiera hablar con el maestro Joaquín González Palomares. ¿Se encuentra en casa?
—No, está en el Conservatorio María Cristina, ¿sabe dónde está?
—Sí, ¿lo esperan para almorzar?
—Sí, le gusta comer con su nieto.
—¿Es este chico?
—Sí, es guapo. ¿Cómo te llamas?
El chico agacha la cabeza, se coge a la falda de la chica.
—Es tímido, es muy bueno, está muy pegado a su abuelo, don Joaquín.
—¿Cómo te llamas?
El niño sigue con la cabeza echada sobre la sirvienta.
—Se llama Antonio.
—Hola, Antonio, me llamo igual que tú. Antonio, nacido en Milán, Italia.
—Mi abuela también es italiana, nació en Milán.
Al final habló. Me fijo detenidamente en él, un chico alto para su edad, ojos claros pequeños pero vivos, color de piel blanco, mirada limpia, un niño feliz. Señorita usted cómo sé llama:
---Angela Lobato
Porque claro, nada dice “día normal en Málaga” como un paseo filosófico con una mujer misteriosa, un bastón con calavera de marfil y un encuentro casual con un niño tímido que resulta ser tu propio padre. ¡Ah, la vida cotidiana!
Continuará..............