La señora mayor me miró con desconfianza, pero finalmente suspiró y dijo: “Espere aquí”. Cerró la puerta y escuché sus pasos alejándose. Después de unos minutos, la puerta se abrió de nuevo y apareció una mujer joven, con el cabello oscuro y ojos penetrantes. “¿Eres tú el que busca a ‘La Mora’?”, preguntó con voz firme.
Asentí, sintiendo una mezcla de curiosidad y nerviosismo. “Sí, me dijeron que viniera aquí”.
“Sígueme”, dijo sin más explicaciones. La seguí por un pasillo estrecho y oscuro hasta llegar a una habitación pequeña y mal iluminada. En el centro, había una mesa con una vela encendida y varios objetos esparcidos por la superficie: cuentas de rosario, una cruz de plata y un pequeño espejo.
“Soy ‘La Mora’”, dijo la mujer, sentándose en una silla junto a la mesa. “¿Qué quieres de mí?”.
Le expliqué rápidamente la situación, mencionando al gitano y la mercancía que llevaba. Sus ojos se entrecerraron mientras escuchaba, y cuando terminé, se quedó en silencio por un momento.
“Lo que llevas es peligroso”, dijo finalmente. “No solo por su origen, sino por lo que representa. Esa cadena de rosario griego… tiene un valor más allá del material. Es un objeto de poder, y hay quienes matarían por tenerlo”.
Me quedé helado. “¿Qué debo hacer entonces?”.
“Debes deshacerte de ella”, respondió ‘La Mora’. “Pero no puedes simplemente tirarla. Debes llevarla a un lugar sagrado y dejarla allí. Solo así podrás estar a salvo”. Pero, es imposible, sé la vendí al gitano a cambio de está ropa usada...... Aquí la tienes....... pero, si, es imposible siiii el gitano estaba encantado con la cadena....... Sé, la cambié por otra dé bisutería........Estaba demasiado confiado pensando en él negocio que iba hacer con el rosario, fue fácil cambiar una por otra.......Ten cuidado con el , cuando sé de cuenta, te buscará y no pará darte las gracias.
Me as metido en un lío de mil demonio, porqué.... Quedo callada, dió , media vuelta, sé, sentó en una silla, mirando la ventana, sentí , que estaba de más , miré él corredor, me cambié de ropa, me quedaba bien él muerto tenía la misma talla que yo, suerte, casualidad ....yo, me voy, ésto es una telenovela dé tres al cuarto, vaya, personajes más extraños, el gitano que sé deja engañar por una mora, la señora muy católica pero es la madame del prostíbulo, lo único que me han parecido normal, son los clientes dél bareto con mesa de toneles de vino.
Bajando las escaleras, me saludan los clientes dél Bar......" Que la mora bien... vaya repaso te han dao" , las mujeres se ríen, la atmósfera sé hacé irrespirable, él humo a tabaco , él olor a vino, busco la puerta, salgo de la casa, respiro profundamente, subi nuevamente al piso, toco al timbre, sale la vieja; Otra vez usted.....Si, es que olvidé las llaves........Pero, que llaves si usted no vive aquí, está usted bien.........No, vivo aquí , es cierto... yooooo vivo en otra calle, disculpe señora viuda..........Oiga, usted me está ofendiendo soy mozita ...... Discúlpeme, al verle de negro pensé; Viuda y Madame........Marchese oh llamo a los guardias.......Baje nuevamente a la planta baja me despido dé los clientes con él sombrero, salgo a la calle hay viento dé levante golpea en la cara , me siento libre, por un momento, quería salir de ésa casa , que agobio, quería disfrutar dé estar allí, mi, ciudad un año 1932, porque éste año no lo sé, joder hay cagadas de caballo por la calzada, qué peste, es igual que en el año 2024, ha cambiado las cagadas de caballo por las de perros.
Me viene a la cabeza la advertencia de la mora :
“Hay una iglesia antigua en las afueras de la ciudad”, dijo. “Ve allí y deja la cadena en el altar. Luego, reza por tu seguridad y vete sin mirar atrás”
Mientras caminaba hacia la iglesia, noté que mi vestimenta llamaba la atención de los transeúntes. Mi apariencia de extranjero no pasaba desapercibida, sentía las miradas de la gente curiosas , desconfiadas, Me había cambiado de ropa, usando las prendas que le compré al gitano, lo que me daba un aire aún más peculiar, coji , un bastón dé la habitación, la empuñadura es él cráneo de una calavera, bien tallado en marfil de un cuerno de elefante, según me dijo la mora, no, me acordé de preguntar su nombre, espero verla.
Finalmente, llegué a la iglesia antigua. El edificio estaba en ruinas, pero el altar aún se mantenía en pie. Con cuidado, coloqué la cadena de rosario en el altar y recé......bueno , intenté , pero dentro de mí decía; no tiene lógica, tú no crees en santos ni gaitas qué sé le parezca ni cadenas qué tenga un sentido milagroso, es posible qué lo real sea las cuentas de cristal verde, que sea algún tipo de cristal especial, recuerdo que la compañera de trabajo, la, compró en Grecia en una carpa de objetos pará los turistas.
Cogí nuevamente la dichosa cadena me di la vuelta y salí sin mirar atrás, sintiendo un alivio saliendo de ése edificio, no era una iglesia, techo alto, un salón amplio derruido sin mobiliario y él altar no es un altar de iglesia, no, hay en sus paredes desecha que dé la sensación de haber sido una Iglesia, son dos piedras grandes talladas de una altura de 50 centímetros , encaladas , la altura es es aproximada, tiene una piedra de mármol, diría que es una lápida mortuoria, igual, no....y, sí vuelvo miro..,no, sigo en busca de mí bisabuelo.
Mientras me alejaba, no podía dejar de pensar en las palabras de ‘La Mora’ y en el peligro que había estado cargando sin saberlo. Sabía que debía mantenerme alerta y actuar con cautela no, me fiaba dé lo que me dijo la mora.
Dirigí mis pasos hacía calle carretería, una calle muy comercial, tiendas de todo tipo, confección, zapatería, comestibles, salón de juegos, tiendas de música, me paro pará ver a través del escaparate los instrumentos musicales, piano, violines ( cómo me recuerda la Serenata Tánger dé mí bisabuelo, ése sonido alegré, pegadizo), no puedo detenerme aquí, desdé que salí del edificio llamado Iglesia, tengo la sensación de que alguien me sigue, es una intuición y no suele fallar.
Continuará.